Inhibidores de la bomba de protones (IBP): qué son, cuándo usarlos y riesgos de su uso prolongado
Los inhibidores de la bomba de protones (IBP) constituyen uno de los grupos farmacológicos más prescritos para el control de la secreción ácida gástrica. En España, los principios activos comercializados pertenecientes a esta familia son: omeprazol, pantoprazol, esomeprazol, lansoprazol y rabeprazol.
Su elevada eficacia ha favorecido un uso muy extendido, en ocasiones sin una indicación clínica clara o durante periodos más prolongados de lo recomendado, lo que ha generado preocupación por sus potenciales efectos adversos a medio y largo plazo.
¿Qué son los inhibidores de la bomba de protones?
Los IBP son fármacos antisecretores que inhiben de forma irreversible la H⁺/K⁺-ATPasa, conocida como bomba de protones, localizada en las células parietales del estómago. Esta inhibición reduce de manera potente y sostenida la producción de ácido clorhídrico.
Son profármacos que se activan en el medio ácido del canalículo secretor de la célula parietal. Su efecto máximo no es inmediato y se alcanza tras varios días de administración continuada, cuando se inhibe la mayor parte de bombas activas.
Clasificación y comparación farmacológica
| Principio activo | Potencia antisecretora | Inicio de acción | Duración del efecto | Metabolismo | Eliminación |
|---|---|---|---|---|---|
| Omeprazol | Alta | 1–2 h | 24–48 h | Hepático (CYP2C19, CYP3A4) | Renal y biliar |
| Esomeprazol | Muy alta | 1–2 h | 24–48 h | Hepático (menor variabilidad CYP2C19) | Renal y biliar |
| Pantoprazol | Alta | 2–3 h | 24 h | Hepático (CYP2C19) | Principalmente renal |
| Lansoprazol | Alta | 1–2 h | 24 h | Hepático (CYP2C19, CYP3A4) | Renal y fecal |
| Rabeprazol | Alta | <1 h | 24 h | Hepático (en parte no dependiente de CYP) | Renal |
Aspectos clínicos relevantes: todos los IBP deben administrarse preferentemente antes de las comidas. Existen diferencias interindividuales en la respuesta, especialmente relacionadas con el metabolismo hepático. La elección del IBP puede individualizarse según el perfil del paciente.
¿Cuándo se utiliza un IBP u otro?
Aunque todos los IBP comparten mecanismo de acción y una eficacia global similar, existen matices farmacocinéticos y clínicos que hacen preferible uno u otro en determinadas situaciones.
Omeprazol
Se utiliza con frecuencia como opción inicial por su amplia experiencia clínica y eficacia contrastada. Presenta mayor variabilidad interindividual en la respuesta, relacionada con el metabolismo hepático, lo que explica que algunos pacientes respondan mejor que otros.
Esomeprazol
Isómero S del omeprazol, con mayor biodisponibilidad, menor variabilidad metabólica y una supresión ácida más sostenida. Suele emplearse en enfermedad por reflujo gastroesofágico moderada o grave, esofagitis erosiva y en pacientes con respuesta insuficiente a otros IBP.
Pantoprazol
Presenta un perfil de interacciones más favorable y un metabolismo más predecible. Se emplea con frecuencia en pacientes polimedicados, en prevención de gastropatía inducida por AINE y en el ámbito hospitalario.
Lansoprazol
Tiene un inicio de acción relativamente rápido y buena eficacia clínica. Se utiliza en ERGE, úlcera péptica y en tratamientos combinados para erradicación de Helicobacter pylori.
Rabeprazol
Destaca por su inicio de acción más rápido y un metabolismo parcialmente independiente del CYP2C19. Puede ser útil en pacientes con respuesta lenta o insuficiente a otros IBP.
Indicaciones clínicas aceptadas
El uso de IBP está indicado cuando existe hipersecreción ácida patológica o daño mucoso demostrado, entre otros:
- Enfermedad por reflujo gastroesofágico con síntomas persistentes
- Esofagitis erosiva
- Úlcera gástrica o duodenal
- Erradicación de Helicobacter pylori (en combinación)
- Prevención de gastropatía por AINE en pacientes de riesgo
- Síndrome de Zollinger-Ellison
Situaciones en las que NO están indicados
- Uso como “protector gástrico” en comidas copiosas
- Dispepsia funcional sin diagnóstico
- Uso preventivo sin factores de riesgo gastrointestinal
- Tratamientos indefinidos sin reevaluación
- Síntomas digestivos leves y autolimitados
En estos contextos, el uso de IBP no aporta beneficio demostrado y puede suponer un riesgo innecesario.
Efectos adversos más frecuentes (uso a corto plazo)
- Cefalea
- Náuseas
- Diarrea o estreñimiento
- Dolor abdominal
- Flatulencia
- Mareo
Suelen ser leves y reversibles tras la suspensión del tratamiento.
Efectos adversos asociados al uso prolongado
El uso continuado durante meses o años se ha asociado a:
- Hipomagnesemia
- Déficit de vitamina B12
- Disminución de la absorción de calcio y hierro
- Mayor riesgo de fracturas osteoporóticas
- Infecciones gastrointestinales
- Neumonía adquirida en la comunidad
- Nefritis intersticial aguda y posible enfermedad renal crónica
- Hipergastrinemia e hiperplasia de células enterocromafines
Estas asociaciones justifican la necesidad de revisar periódicamente la indicación y duración del tratamiento.
Uso a largo plazo: cuándo está justificado
El tratamiento prolongado con IBP solo debería mantenerse cuando existe una indicación clínica clara, el beneficio supera los riesgos potenciales, se emplea la dosis eficaz más baja y se realiza seguimiento médico periódico. La retirada debe hacerse de forma progresiva para evitar el efecto rebote de hipersecreción ácida.
Uso prolongado: suplementación y seguimiento
Cuando el uso crónico está médicamente indicado, puede y debe valorarse la asociación de suplementos nutricionales, individualizados según el riesgo o el déficit detectado:
- Complejo de vitaminas del grupo B, especialmente vitamina B12
- Magnesio, en tratamientos prolongados
- Calcio y vitamina D, en pacientes con riesgo óseo
- Hierro, si existen datos clínicos o analíticos de ferropenia
Estas medidas no sustituyen el control médico, pero ayudan a minimizar riesgos asociados al uso prolongado.
Acompañamiento farmacéutico
El uso correcto de los inhibidores de la bomba de protones requiere una evaluación individualizada, revisión periódica de la indicación y ajuste de la duración del tratamiento.
Si tienes dudas sobre el uso prolongado, la retirada progresiva, la necesidad de suplementación o posibles efectos adversos, puedes consultarme directamente en la farmacia para una valoración personalizada.
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