El magnesio: un mineral esencial para el equilibrio del organismo
El magnesio es uno de los minerales más abundantes y esenciales del cuerpo humano. Participa en cientos de reacciones enzimáticas relacionadas con la producción de energía, la síntesis de proteínas, la contracción muscular y la función nerviosa. A pesar de su importancia, una parte significativa de la población presenta niveles subóptimos, en parte por una dieta pobre en alimentos ricos en magnesio o por condiciones que aumentan sus pérdidas. En este artículo revisamos qué papel desempeña el magnesio en el organismo, qué ocurre cuando existe déficit, qué diferencias hay entre las distintas sales disponibles y cómo elegir la más adecuada para cada situación.
Qué es el magnesio
El magnesio es un catión intracelular (Mg²⁺) fundamental para la vida. En el organismo adulto se encuentran aproximadamente 25 gramos, de los cuales en torno a un 60 % se localiza en el hueso, un 39 % en los tejidos blandos y solo alrededor de un 1 % en el líquido extracelular. Actúa como cofactor de numerosas enzimas implicadas en la glicólisis, la síntesis de ADN y ARN, el transporte de membrana y la señalización celular.
Funciones del magnesio en el organismo
Entre las principales funciones del magnesio destacan:
- Producción de energía: interviene en las reacciones que implican ATP, el principal combustible celular.
- Función neuromuscular: modula la transmisión del impulso nervioso y la contracción muscular, ayudando a prevenir calambres y espasmos.
- Equilibrio electrolítico: regula el paso de calcio, sodio y potasio a través de las membranas celulares.
- Salud ósea: contribuye a la mineralización del hueso junto al calcio y la vitamina D.
- Función cardiovascular: ayuda a mantener un ritmo cardíaco estable y favorece la relajación vascular.
- Regulación del sistema nervioso: participa en la síntesis de neurotransmisores y ejerce un efecto modulador sobre la respuesta al estrés.
Déficit de magnesio: causas, síntomas y diagnóstico
Causas frecuentes de déficit de magnesio
- Alimentación pobre en verduras de hoja verde, legumbres, cereales integrales y frutos secos.
- Pérdidas gastrointestinales crónicas (diarreas, enfermedad celíaca, resecciones intestinales).
- Uso prolongado de determinados fármacos (diuréticos, inhibidores de la bomba de protones, algunos antibióticos).
- Alcoholismo, diabetes mal controlada, situaciones de estrés prolongado.
- Ejercicio intenso y sudoración excesiva sin reposición adecuada de minerales.
Síntomas de déficit de magnesio
El déficit de magnesio puede manifestarse con fatiga, debilidad, irritabilidad, calambres musculares, hormigueos, palpitaciones o dificultad para conciliar el sueño. En casos más graves pueden aparecer alteraciones del ritmo cardíaco, convulsiones o cambios neurológicos.
Cómo se detecta el déficit
La determinación de magnesio en sangre es la prueba más accesible, pero no siempre refleja con precisión las reservas totales del organismo, ya que la mayor parte del magnesio es intracelular o se almacena en el hueso. En algunas situaciones se recurre a la medición en eritrocitos o en orina de 24 horas para una valoración más completa. La interpretación de estos resultados debe realizarse siempre en contexto clínico.
Sales orgánicas e inorgánicas de magnesio: diferencias y biodisponibilidad
Las sales de magnesio se clasifican según el anión que acompaña al catión Mg²⁺. De manera general, las sales orgánicas (como el citrato, bisglicinato, treonato o malato) se combinan con ácidos orgánicos o aminoácidos y suelen presentar una mayor biodisponibilidad y mejor tolerancia digestiva. Las sales inorgánicas (como el óxido, carbonato, fosfato o hidróxido) aportan una concentración de magnesio elemental más alta, pero su absorción intestinal tiende a ser menor y con más frecuencia se asocian a molestias digestivas, sobre todo a dosis elevadas.
A la hora de elegir una sal de magnesio no solo hay que considerar la cantidad de magnesio elemental, sino también la biodisponibilidad, el objetivo de uso (sueño, rendimiento muscular, tránsito intestinal, etc.) y la tolerancia individual del paciente.
Tipos de sales de magnesio y sus aplicaciones
Malato de magnesio
El malato de magnesio combina magnesio con ácido málico, un intermediario del ciclo de Krebs. Presenta buena biodisponibilidad y suele emplearse cuando se busca apoyar la producción de energía a nivel celular. Puede ser de interés en casos de cansancio, sobrecarga muscular o fatiga crónica, así como en personas físicamente activas que desean optimizar la recuperación.
Bisglicinato de magnesio
El bisglicinato de magnesio es una forma quelada en la que el magnesio se une a dos moléculas de glicina. Es una de las sales mejor toleradas y con mayor absorción, especialmente útil en personas con sensibilidad digestiva. La presencia de glicina, un aminoácido con efecto calmante, lo hace especialmente interesante en situaciones de estrés, ansiedad o dificultad para conciliar el sueño.
Treonato de magnesio
El treonato de magnesio deriva del ácido treónico, un metabolito de la vitamina C. Una de sus características más destacadas es su capacidad para atravesar la barrera hematoencefálica, por lo que se ha popularizado en el contexto de la función cognitiva, concentración y calidad del sueño. Su contenido de magnesio elemental es menor que el de otras sales, pero su interés radica en su acción sobre el sistema nervioso central.
Citrato de magnesio
El citrato de magnesio es una de las formas más utilizadas por su equilibrio entre biodisponibilidad y tolerancia. Puede ejercer un ligero efecto laxante, por lo que se emplea con frecuencia para mejorar el tránsito intestinal en personas con estreñimiento funcional. También es una opción válida en deportistas o en quienes presentan calambres musculares recurrentes, siempre ajustando la dosis para evitar molestias digestivas.
Óxido de magnesio
El óxido de magnesio contiene una alta proporción de magnesio elemental, pero su biodisponibilidad es relativamente baja. Se ha utilizado tradicionalmente como antiácido y como laxante osmótico. Puede ser útil de forma puntual para mejorar el tránsito, pero no suele ser la opción de elección cuando se busca aumentar de manera sostenida los niveles de magnesio en el organismo.
Carbonato de magnesio
El carbonato de magnesio es otra sal inorgánica con biodisponibilidad moderada-baja, utilizada principalmente como antiácido gástrico. Al reaccionar con el ácido clorhídrico del estómago libera dióxido de carbono, lo que puede proporcionar alivio de la sensación de acidez. No es la opción principal cuando el objetivo es corregir un déficit de magnesio a medio o largo plazo.
Fosfato de magnesio
El fosfato de magnesio participa en el metabolismo óseo y energético. Suele encontrarse en combinación con otros minerales en complementos destinados a la salud ósea y muscular. Su biodisponibilidad es moderada y su papel es más de apoyo dentro de fórmulas complejas que como monocomponente en la práctica diaria.
Hidróxido de magnesio
El hidróxido de magnesio, conocido popularmente como “leche de magnesia”, tiene una absorción intestinal baja y se utiliza sobre todo por su efecto antiácido y laxante. No se recomienda su uso prolongado ni en personas con insuficiencia renal, ya que podría favorecer la acumulación de magnesio y provocar efectos adversos.
Alimentos ricos en magnesio y biodisponibilidad dietética
El magnesio se encuentra de forma natural en numerosos alimentos, especialmente de origen vegetal. Entre las fuentes más interesantes destacan:
- Frutos secos (almendras, anacardos, nueces).
- Semillas (calabaza, sésamo, girasol, lino).
- Legumbres (lentejas, garbanzos, alubias).
- Verduras de hoja verde (espinacas, acelgas, col rizada).
- Cereales integrales y pseudocereales (avena integral, quinoa).
- Aguacate, plátano y cacao puro.
La biodisponibilidad del magnesio procedente de la dieta puede verse reducida por la presencia de fitatos y ciertas fibras que interfieren en su absorción intestinal. Aun así, mantener una dieta variada y rica en estos alimentos es la base para asegurar una ingesta adecuada y aprovechar la suplementación solo cuando sea realmente necesaria.
Suplementación con magnesio: cuándo es interesante y cómo tomarlo
La suplementación con magnesio puede ser útil en múltiples contextos, siempre individualizando cada caso. Algunas situaciones en las que puede considerarse son:
- Estrés y ansiedad prolongados, donde se busca apoyar el sistema nervioso.
- Trastornos del sueño o dificultad para conciliar un sueño reparador.
- Calambres musculares, contracturas o fatiga muscular, especialmente en deportistas.
- Síndrome premenstrual y molestias asociadas.
- Dietas muy restrictivas o poca ingesta de alimentos ricos en magnesio.
Momento del día para tomar magnesio
El momento ideal para tomar magnesio puede variar según la sal usada y el objetivo:
- Bisglicinato y treonato: suelen recomendarse por la tarde-noche, especialmente cuando el objetivo es mejorar la relajación, el descanso nocturno o el manejo del estrés.
- Malato y citrato: pueden ser más interesantes por la mañana o antes de la actividad física, cuando se busca apoyar la producción de energía y el rendimiento muscular.
- Sales con efecto laxante (como óxido, hidróxido o citrato a dosis altas): se aconseja tomarlas junto con alimentos y comenzar con dosis bajas, ajustándolas según tolerancia para minimizar molestias digestivas.
En todos los casos conviene respetar las dosis recomendadas por el fabricante o por el profesional sanitario y tener en cuenta la función renal, así como la posible interacción con otros medicamentos.
Consejo farmacéutico
El magnesio es un micronutriente clave para el equilibrio del organismo, pero no todas las sales actúan igual ni todas son adecuadas para cualquier persona. La elección del tipo de magnesio y de la dosis debe adaptarse a la situación clínica, a los síntomas predominantes y a la tolerancia digestiva de cada paciente.
Antes de iniciar una suplementación por tu cuenta, es recomendable consultar en la farmacia. El farmacéutico puede ayudarte a:
- Identificar si tu estilo de vida o tus síntomas pueden estar relacionados con un aporte insuficiente de magnesio.
- Seleccionar la sal de magnesio más adecuada (malato, bisglicinato, treonato, citrato, óxido, carbonato, fosfato o hidróxido) según tus necesidades.
- Valorar posibles interacciones con otros medicamentos y ajustar la pauta de toma.
Un buen asesoramiento profesional permite utilizar el magnesio de forma segura, eficaz y realmente personalizada.
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